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Eras,
un ser fantástico que murió
dándole zarpazos a mi corazón
ahora sucede
que cuando las luces se apagan
soy de ella
aun después de mi muerte;
ella quiere mi inspiración
para traficarla
de los sueños a la realidad
dejándome en una tristeza total.
Ella,
una transeúnte en aceras frías
un rayo gélido en la noche
para una pobre mirada;
lejos de allí, cerca de la nada,
donde jamás nos conocimos,
te hubiese amado,
en un canto de pesares,
en las más largas memorias,
con el envejecer de los días,
despertar en primaveras,
y en aquel paraíso.
Mi paraíso,
proyecta la sombra,
de aquella criatura nocturna,
saborea las gotas de sangre
que mojan su suelo;
bajo su cielo
siempre existirá alguien que cuestione como vivir,
alimentándose de las entrañas
de un alimento prohibido.
Amor,
yo con mis puntiagudos dedos,
recogí oscuras semillas,
para sembrar otra luz en un erosionado corazón;
llevo dentro de mí un gran peso
pero no cargo esa cruz,
crecen en mi profundas raíces,
porque por la belleza de la flor
también peco el sabio.
Julsen Bastian, Colombiano amante del arte como forma de expresión, en algunos se sus ratos libres se dedica a la poesía y el dibujo, actualmente es estudiante de Contaduría Pública en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia sede Chiquinquirá donde reside actualmente.